Tomamos un taxi en Santiago que nos llevo a la base de la Gran Piedra donde existe un medio restaurante.
Aunque te avisan que la subida es complicada por larga y pesada, allá que nos atrevimos a subir, poco a poco para no agotarnos pero parecía que nunca llegábamos. Los pocos puntos negros son los recodos húmedos donde no pega...
Más