Pistas increíbles, muchas de ellas flanqueadas por unos bosques impresionantes. Pero en Whistler lo mejor es bajar fuera pista, en un dominio esquiable que abarcaría diez veces el de Sierra Nevada. Y si te gusta esquiar entre los árboles, tienes todos los niveles.
Aquí la nieve nunca falta. Espectacular.
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