Desde el traslado al sitio se puede sentir la calidez irlandesa. Una vez ahi, todo es música, baile, historia y toneladas de buena comida. El bar tiene un poco de aire nostálgico, la verdadera fiesta es arriba, donde los Merry Ploughboys dan su espectaculo. La hemos pasado genial, la atención es muy buena y el ambiente muy relajado, nada pretencioso...
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