Por varios motivos, por la gruta donde apareció la Virgen, por la preciosa basílica, por las piscinas, por las velas, por los enfermos con su fe y sus dificultades allí pero con sentimiento profundo, por los voluntarios que tanto ejemplo dan, por el paisaje, el entorno, por sus agradables cafés y brasseries por sus tiendas tan bonitas.
