Uno de los pueblos más bonitos que he visto.
Cuidadísimo, con casas llenas de flores en ventanas y balcones. Fachadas pintadas con escenas de la vida de Cristo.
Comercios de artesanía en madera, cuero, etc. Magnífica la tienda de artículos navideños de Kathe Wolfhart (aunque la tienda de Rothemburg es más impresionante todavía).
Absolutamente recomendable. Imperdonable visitar Innsbruck o Munich...
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