El Bosc de les Fades, junto al Museo de Cera, es uno de mis lugares favoritos para desconectarse completamente en un ambiente mágico y muy original, y poder tomar algo o comer bocadillos o picar. Decoración como en un bosque encantado, muy relajado y muy agradable. Los precios no son excesivos. La única "pega" es que ir en fin de...
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