Hoy las Ramblas se han convertido en una especie de río multicolor por donde transitan de forma relajada turistas y lugareños por igual. Es una verdadera atracción, aunque le sobran toda una serie de establecimientos dedicados a la comida basura, lo cual entorpece un poco el paseo, aunque "ramblear" continúa siendo uno de los pasatiempor favoritos de los barceloneses.
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