Me gustó mucho por sus calles empedradas, desniveles topográficos, calles angostas, construcciones medievales, pero sobre todo porque es un turismo no masivo, lo que te permite observar mejor las construcciones, y sentarte tranquilo sin el atiborrado ajetreo del turismo urbano.
Me gustó que no es un sitio tan comercial, es sin tiendas de lujo, más auténtico, y eso le da...
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