Situado en Via Manzoni, a dos pasos del Teatro alla Scala, es decir facilísimamente visitable, posee una colección de opintura clásica realmente impresionante. Mi cuadro preferido, que me provocó un auténtico shock la primera vez que lo ví es un escorzo de Jesucristo yacente de Andrea Mantegna, cuya sola visión justifica la visita al museo.
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