Tres iglesias y un buen restaurante. Dos de las iglesias estaban en obras pero Santa Caterina, que no lo estaba, compensaba la visita. Impresionante, preciosa y muy buen trato del personal de la entrada. El restaurante Bellini es muy recomendable pero si se va en verano, mejor por la noche, para evitar el calor en la terraza.
