Me lo pase como un niño, tiene su emoción, su puntito de riesgo, un entorno precioso, lo unico que las aguas estaban un poco "frescas".
La gente de Alpin Raft muy simpaticos, y atentos, luego nos invitan a una cervecita y como no a queso suizo.
Quiza las fotos que te hacen un poco caras.. pero es un bonito recuerdo
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