Reservé con gran ilusión una noche en la "Quinta das Lágrimas", una de las habitaciones llamadas "jardín". Aunque el entorno del hotel es bonito (un pequeño campo de golf y un jardín botánico) y muy romántico, la habitación necesitaba pasar una revisión de mantenimiento: el cuarto de baño era anticuado, la foto del póster de la pared empezaba a desprenderse...
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