Pequeña Ginginheria (como todas: un mostrador y un espacio en el cual no caben más de una decena de personas) en un cadro muy moderno.
El patrón, un joven muy simpatico (qué habla inglés, francés, español y portugés), propone servir su Ginginha, licor tardicional de Lisboa a base de cereza, en vasito de cristal o... ¡de chocolate!
¡A absolutamente descubrir!
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