Reconstruido a principios del siglo XX por un arqueólogo británico (Evans) te da la posibilidad de imaginar la grandeza del palacio, al contrario de lo que ocurre en muchas ruinas en las q solo ves unas pocas columnas o capiteles dispersos por el suelo entre arbustos. Vale la pena la visita. Nosostros lo visitamos en diciembre sin aglomeraciones... hay carteles...
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