Un museo que te hace comprender la vida en la Edad Media: recrean las casas, las tabernas, los huertos, las iglesias. Puedes entrar en ellas, ver cómo se vivía, jugar a sus juegos. Resérvale una hora (más si llevas peques). Tanto el edificio como el contenido valen la pena (y está muy cerca del Parlamento y de la ciudad vieja).
