El Palacio y Museo Belvedere fue una de las visitas más lindas en Viena. En un día de pleno invierno, pero con una temperatura agradable y con sol radiante raro para fines de diciembre, el Palacio se reflejaba en el lago artifical de manera espectacular. Soy fanática de Klimt y poder admirar sus obras de cerca fue una experiencia sublime....
Más
