Cogimos un barco para ver los fiordos de Oslo. Tuvimos suerte porque el día estaba soleado y no hacía mucho viento. Los fiordos en sí son bonitos, aunque francamente, apenas vas pasando entre islas con casas... Pensaba que nos íbamos a adentrar en zonas con mayores rocas o "desfiladeros", pero parece ser que ese tipo de paisajes son más propios...
Más