Tras franquear las puertas del fuerte de Saint-Andre espera un largo y placentero paseo por sus murallas y los jardines de la abadía. Fuera de temporada, entre semana y a primera hora es el lugar ideal para perderse entre almenas y rosales, olivos y pequeñas capillas, plantas aromáticas y tumbas antiguas.
Excelentes vistas del conjunto papal y de la cartuja.
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