No se me olvidará nunca cuando llegué a Fiordland. Para mí sin lugar a dudas uno de los espacios naturales más hermosos de todos los que he visto. La vegetación parece sacada de un cuento de hadas y hay rincones que se merecen hacer un alto en el camino no ya para contemplarlos, sino para disfrutarlos un rato. Cuesta llegar...
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