Haber llegado a Marruecos, ya resultó un viaje de aventura. Pero haber podido conocer el desierto del Sahara, ir en dromedario durante cinco horas y pernoctar ahí mismo, en ese desierto, fue grandioso. El color de la arena, anaranjada y con la puesta del sol, los colores se veían como de otro mundo. Los guías son realmente muy amables y...
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