Las jiráfas se pueden tocar, abrazar, acariciar. Les tocas la lengua, sientes lo tibia de su saliba, te hace morirte de risa de la emoción de sentirlas. Ellas se saben comportar jeje, se acercan voluntariamente al quiosquito donde la gente sube para verlas. Te permiten darles comida que está libremente a disposición en contenedores. Aún cuando después tomamos varios safaries...
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