Creo que uno no debe irse de Bucarest sin visitar este particular museo. Uno de sus principales atractivos radica en un aparente inconveniente: está muy anticuado. Pero ese aire polvoriento y pasado de moda me parece que le añade interés. En cuanto al contenido estaría bien que tuviera explicaciones más comprensibles. Disfruté especialmente con los trajes regionales y, sobre todo,...
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