Palolem ya no es una playa hippie, pero conserva ese aire relajado que invita a echarse en una tumbona con un zumito fresco y un buen libro. Cuando se pone el sol, el cielo adquiere unos tonos rojos preciosos, y entonces los restaurantes sacan el pescado fresco del día para que uno vaya escogiendo y diga cuáles quiere a la...
Más