Gran sorpresa: no hay que pagar para entrar. Si no me equivoco, sólo se paga el parking (unas 3 liras turcas).
El teatro se encuentra en muy buen estado de conversación.
El resto se visita como si fuera un paseo por el campo, donde de repente de puedes encontrar unos baños, una mezquita o cualquier otro resto griego/romano.
Más