Es alucinante, parece un mundo de cuento de hadas. Pero lo que más me impresionó es la cantidad de tesoros (frescos, iglesias...) que hay en la zona dejados de la mano de Dios, sin vigilancia ni nada. Es como un milagro que no se hayan perdido. No estoy segura de que realmente sepan allí qué es lo que tienen!
