Las murallas de Essaouira recuerdan sobremanera al Cádiz que siempre he conocido, y a las fotos y reportajes que he visto de la Habana y su famoso malecón. Olor a salitre, pescado y espuma de mar. Y para remate su gran bastión lleno de cañones conquistados a la nación española en las guerras mantenidas en pos de su posesión.
