Es imperdible perderse por las calles estrechas de Ponto-cho del tamaño de un pasillo, con miles de restaurantes tipicos muy bien ambientados, reflejo de la delicadeza y elegancia de Kioto.Preferible hacerlo de noche, ya que se multiplican las luces de los faroles y el movimiento de los paseantes que buscan el lugar para cenar.
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