Entrar a la Catedral es imponente mirar las pinturas de pasajes biblícos en el techo, las columnas, cada detalle es una manera de remembrar nuestro pasado y evocar a los visitantes y feligreses a detenerse en el tiempo y pensar en El Cielo esa morada eterna que algún día tendremos. Se admira belleza, se respira paz.
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