Yo tenía miedo de subir, porque pensaba que iba a ahogarme al primer tramo de escaleras. Pero no es así. Hay que subir aunque parezca una tarea complicada. No lo es en absoluto. Y lo de arriba es increible, especialmente al atardecer. Por cierto, arriba hay un chiringuito que atiende en español, porque la dueña es de Madrid.
Más