Creíamos que era el palacio del abad benedictino, por eso fuímos a verlo. Luego descubrimos que no, que era exactamente lo que como se llama: el Palacio donde se hace el licor Benedictine. Nada más por ver las colecciones de arte altomedieval, gótico y renacentista, ya merece la visita. Si, además, conocen el licor y quieren saber algo sobre su...
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