Visitar San Francisco y no ir a su barrio chino (el más famoso del mundo) es realmente un pecado, que a diferencia del de Nueva York, éste está limpio y bien ordenado. En mi caso aproveché para comprar regalos preciosos para toda la familia, como como joyas de jade, adornos chinos, portamonedas de seda, adornos para el cabello, en fin...
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