Pese a cierta buena música en ocasiones, el propietario/camarero es el más asqueroso, meanest persona que jamás conocerás. No hay servicio de mesa, así que tienes que caminar hasta la bar (dinero sólo) y la oferta con él y su ambiente repugnante. No recomendaría este lugar a cualquiera. Hay un montón de bares agradables en Santa Fe, que te tratan...
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