la visita al museo no decepciona en bsoluto,en un dia de fuerte viento,sirve de acogedor refogio,sobre todo comer en el restaurante con unas vistas excelentes,un trato muy familiar(viajamos tres parejas con niños) y una relacion precio calidad muy buena.a destacar la jmpresionante traduccion al castellano del documental sobre la gran blasket. joan ifamilia
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