En el pueblo antiguo de Altea se respira luz, brisa y Sol. Con callejuelas pavimentadas con piedras de playa, tranquilas alturas, calles escalonadas, casas blancas, pequeños huertos intercalados entre bonitas casas y sus balcones llenos de flores. En las noches estivales podremos ver pequeños, estáticos y graciosos lagartos a la luz de las farolas y de dia nada como asomarse...
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