El Fantasy Mini Golf de Tsilivi, en el que pasamos un rato una de las noches en que nos hospedamos allí, fue una pequeña-gran decepción.
En primer lugar, pedimos una botella de agua grande para beber durante la partida. La camarera no tenía muy claro qué cobrarnos, así que decidió que sería 1'50€. Pero al traernos las vueltas, nos comunicó...
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