Adam y Frances nos recibieron con un buen fuego en la chimenea, té, galletas y cálida hospitalidad maravillosa. Nos despertamos con un desayuno típico escocés maravilloso que era para morirse! Había cuatro de nosotros y estuvimos muy cómodos. Nos trataron como si fuéramos de la familia. Recomiendo este lugar a todos.
