Hotel regentado por la familia Deluca de trato muy cordial. Habitaciones limpias y cómodas. Desayuno estupendo con un inolvidable yogourt natural. Y unas cenas buenísimas. Cada noche ponen en la mesa el menú para el día siguiente que los comensales deben elegir. Los postres deliciosos y variados. En definitiva un auténtico descubrimiento: imbatible relación calidad/precio.¡Ah, y la ciudad una preciosidad:...
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