Acabamos de volver de pasar 3 noches en Innsbruck. Hans y Tracy, los dueños, fueron agradables, serviciales, hablaban buen inglés. Durante nuestra estancia nos hicieron sentir como parte de la familia. Fuimos en las vísperas de Año Nuevo y os recomendamos sus fuegos artificiales.
El taxi desde el aeropuerto le costó a nuestro grupo 25 euros, suelen costar unos 15...
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