Desde el mismo momento que reservaba mi habitación me di cuenta de que me encontraba en buenas manos. Llegas y lo primero que hacen es ofrecerte un piscolabis tras los rigores del viaje, de hecho sientes inmediatamente que la tensión se desvanece. El entorno es precioso, se ven pájaros y patos de adorno que te amenizan ya en la misma...
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