Acabamos de llegar de unas vacaciones en la playa y nos alojamos en este hotel, el trato es exquisito, muy familiar, tanto el propietario, Eloy como su mujer Elisabeth hacen que te sientas como en casa. La gran sorpresa que encierra el hotel es su restaurante pizzería el piccolo ghetto, el menú del día es de cinco tenedores a precio...
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