Salían cucarachas, las tuberías hacían un ruido infernal, la ducha era incómoda, los aparatos de aire acondicionado de fuera hacían imposible dormir con la ventana abierta. Además, los aviones pasaban rasantes, por suerte solo de día. Del servicio poco o nada que decir, perdimos una llave (una tarjeta de esas de agujeritos) y no nos dieron otra. El desayuno una...
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