Estuvimos con la família una vacaciones de navidad y más tarde unos días en verano. Trato excelente, comida marroquí magnífica y los propietarios, Julián y Raquel, excelentes anfitriones. Habitaciones amplias y limpias, los baños perfectos y el trato en general exquisito. Hotel adequado para conocer el desierto, las kasbahs cercanas y confraternizar con la población autóctona. Merece un sobresaliente
