Lo recomiendo sin lugar a dudas, magníficas vistas del Tirol austriaco desde el hotel y sobre todo desde la terracita de la habitación, el personal muy amable y muy cercano, limpieza y un servicio de comedor exquisíto (sobre todo las cenas). Ideal para disfrutar de unos ideas tranquilos en esa preciosa zona. Si es posible, repetiremos.
