Hay muchas cosas buenas que decir sobre el Kingsley: las habitaciones eran muy cómodas (estuvimos en la habitación más pequeña, que era acogedor pero agradable), el desayuno era genial, ofrecen wi-fi gratis. Pero el mejor elemento de nuestra estancia fue la hospitalidad increíble ofrecidos por Tony y Alya. Nos fuimos por encima y más allá, dando consejos, que nos hicieron...
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