La sensillez, el buen gusto de lo tradicional y la amabilidad de sus dueños convierten esta preciosa casa en un alojamiento más que recomendable. Un entorno idilico donde unos huevos fritos de gallinas de la huerta con txistorra casera se convierte en un manjar... Y el desayuno estupendo... Volveremos¡¡¡¡
