Marta y Roberto nos recibieron en su casa y nos hicieron sentir realmente que éramos sus invitados. La casa está decorada de manera encantadora, con antigüedades, y conservando pinturas y suelos originales. Es una verdadera villa de la toscana, lo que uno se imagina antes de viajar. Aunque lo mejor fue el trato que nos dieron, lo amables que fueron...
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