Nos costó mucho encontrar este hotel, la entrada a Taroudant en coche fué caótica y orientarse es difícil. La puerta de entrada está muy disimulada pero una vez se entra, impresionante. Los jardines, piscina, habitaciones...todo nuevo y de un gusto exquisito. Nada más entrar, acalorados del ruido y suciedad exterior, nos ofrecieron zumo y pastas, el trato del matrimonio francés...
Más
