Hotel rural que nos encantó. Pequeño Pazo atendido muy amablemente por el dueño. Tiene pocas habitaciones. No sirven comidas, salvo reserva previa para grupos. Pese a todo, como llegamos tarde nos ofreció algo de embutidos, con vinos muy buenos pero caros. Exposición de vinos de la zona. Tiene wifi que solo funciona en algunas zonas. Descanso total, muy poco ruido....
Más
