Un lugar realmente encantador, en medio de la campiña normanda. Alojarse en él es como vivir en una mansión de hace cien años, con las comodidades de hoy. Hay que destacar la amabilidad de los propietarios, que se desviven por sus huéspedes. Aunque no tienen restaurante, la dueña siempre está dispuesta a preparar algún suculento plato si se lo pides....
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