Estuvimos dos noches, y la verdad es que estuvimos como en casa.La habitación y el baño impecables (buen colchón). Las terrazas con unas vistas impresionantes en plena Habana vieja. Los desayunos buenisimos, gran variedad de frutas, zumo natural, etc. Y los dueños muy amables. Sin duda repetiré.
